Educar a los hijos no es una tarea sencilla, cada uno representa un reto debido a que cada hijo tiene una personalidad distinta y muchas veces lo que funciona en uno, no funciona en otro.

Cuando la pareja está en armonía, se respaldan como autoridad y son capaces de llegar a acuerdos en todas las cosas del hogar, especialmente en las normas que rigen la vida de los hijos; no se escapan de cometer errores y de que a veces los hijos que hagan cosas que propicie que los padres discutan, duden, rectifiquen en la forma de educar.

Todos los hijos se dan cuenta, de una manera u otra, de los puntos débiles de los padres y le sacan provecho, o al menos lo intentan. Cuando los hijos toman el control del rumbo de su educación en casa, por lo general empiezan a desarrollar conductas de rebeldía y desafío a la autoridad, son caprichosos y faltos de respeto a sus padres, con frecuencia son abiertamente agresivos.

Los hijos de padres divorciados desarrollan algunas de estas conductas debido a que sus padres están muy ocupados dañándose uno al otro, intentando sacar el mejor provecho del divorcio, peleando el favoritismo de los hijos o intentando recuperar el control y rumbo de su vida.

Como sea, nuevamente los que llevan la peor parte de esta separación son los hijos.

¿Todos los hijos de padres divorciados son así? ¿Debo educarlos o disfrutarlos? ¿Cómo puedo hacer para no perder el rumbo de su educación? ¿A quién le deben hacer caso?

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Acompáñanos a reflexionar sobre estos temas el próximo domingo 27 de septiembre en una transmisión más de Decisiones. Ya sabes, por cualquiera de las estaciones de Medios Radiofónicos de Michoacán o en radiomejor.com. ¡No te lo pierdas!

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