Después de que Miklós Nyiszli escribiera su libro Auschwitz: A Doctor´s Eyewitness Account, surgió una película llamada The Grey Zone (La zona gris) básicamente la idea de este guión fílmico tuvo su origen en varios de los capítulos de este libro llamado “Los hundidos y los salvados” escrito por un sobreviviente. En el mismo, cuenta cómo se coaccionaba a prisioneros con el propósito de que condujeran a sus mismos compatriotas hacia las cámaras de gas.

Víctimas de las circunstancias se veían en la disyuntiva de elegir entre lo que ellos consideraban correcto, o salvar sus propias vidas.

Hoy día pareciera que incluso la honradez, también se encuentra en la misma situación, continúa siendo víctima de las circunstancias.

La rectitud y la integridad están entrando en la zona gris; esa terrible zona de lo claroscuro donde hay un espacio de ambigüedad moral. La tendencia a lo recto o a la transparencia en cada generación, se está volviendo algo obsoleto.

Todavía se puede escuchar a los abuelos decir: en mis tiempos no era así. Queriendo dar a entender que, en sus tiempos dar la palabra era más que un trío de firmas en un cheque empresarial.

Es más, parece tan escasa y tan inverosímil, que podemos ver fotos de taxistas en las redes sociales, a los que se les considera más que superhéroes, por los agradecidos clientes que vieron devueltas sus carteras olvidadas en el taxi.

A paso lento pero seguro, puede decirse que la honradez se esta convirtiendo en un artículo de colección. O peor aún, en algo así como una especie en peligro de extinción. Lo preocupante es que son cosas pequeñas las que están debilitándola a la manera de la kriptonita a Superman.

Podemos verla desfallecer en oficinas, hogares, escuelas y hasta en las iglesias.

Close up of a little girl taking a cookie behind her mother's back while cooking in the kitchen

A continuación podemos enumerar solamente algunos ejemplos de cómo nos desplazamos a esa zona gris:

  1. Cuando utilizo el dinero que me dieron en mi empresa para comprar papelería, pero también incluyo algún artículo para mi uso personal. En realidad estoy resbalando en la zona gris.
  2. Me encuentro un teléfono celular en el baño del centro comercial y lo reclamo como mío. Tropiezo en la zona gris.
  3. No devuelvo el cambio de la compra que mi madre me envió a hacer a la tiendita de la esquina y me digo: es mi propina. Caigo en la zona gris.
  4. Construyo una casa y el material que sobra, me lo auto regalo. Me envuelve la zona gris.

No deseo abundar demasiado en este tema, pero la zona gris no respeta edad, ni raza, ni credo, ni profesión. Crece como la mala hierba y poco a poco va enredando a la persona.

Este valor califica a las personas como confiables o no. Qué difícil es poder confiar en alguien que no es honrado. Un negocio donde se comprueba la falta de honradez se puede ir a la quiebra en días. Una persona donde se comprueba su falta de honradez su credibilidad queda arruinada de por vida. Por eso se asegura que lo único de más valor que posee una persona, es su buen nombre.

Pero, qué difícil es ser honrado en un mundo donde se elogia a los ventajosos. Aquellos que, careciendo de honradez, sacan partido les dicen “vivos”, “que listo, le saco partido” dicen otros. Y todavía más, de los honrados se atreven a decir :“qué tonto, te hubieras aprovechado”.

Y aun así nos preguntamos: ¿por qué la decadencia moral?, si a lo bueno lo llamamos malo y a lo malo, bueno. Pareciera que entramos y salimos de la zona blanca a la gris a nuestra conveniencia.

A estas alturas valdría la pena detenernos un momento a pensar en que “la mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos” (E G White, La Educación).

Diríamos entonces que la honradez comienza en lo más intimo de nuestro ser, es una convicción, un principio que no cambia con las épocas, ni por las circunstancias, es una decisión de caballeros, y que nos sirve de guía en el camino de la vida.

Quienes sucumben a la zona gris, en algún momento llegan a ser devorados por ella. Incluso puede ser que se vean envueltos en una oscuridad que ocasionalmente, no les permitirá regresar a casa.

Old gavel and vintage old book

Colaboración

Claudia León Graham

Maestra en Administración

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