Tuve la oportunidad de asistir a una muestra regional de teatro, donde varios grupos presentaban diferentes propuestas de género desde drama hasta comedia y abordaban diferentes temáticas. En especial hubieron dos obras que me impactaron e impresionaron mucho. La primera de ellas representaba las desapariciones de personas en México y la segunda fue la presentación de un payaso. Ambas obras me dejaron con una ola de emociones entremezcladas la primera, con emociones de angustia, de pesar, de tristeza e incluso culpa, y la segunda me hizo reír tanto que no paré de hablar de la obra como por una hora después de verla, esa misma me despertó sentimientos de amor, de compañerismo y humanidad, además de una sonrisa enorme y una sensación de paz y alegría. La vivencia me hizo preguntarme ¿No es como la elección de obras de teatro nuestra elección de qué actitud tomar ante la vida?

A veces elegimos el drama, en otras ocasiones la comedia. Puede ser que nos guste el romance y vivimos en todos los sentidos la elección que tomamos. A veces, por ejemplo, cuando despertamos y sucede un evento desafortunado, es probable que nuestra elección sea utilizar la famosa frase: “empecé con el pie izquierdo”, además, pareciera que los infortunios se ponen en fila y se tenga un mal día. Por ejemplo, el coche se descompone, se llega tarde al trabajo, la comida está pésima, se desata una riña con alguien. Como consecuencia, vivimos nuestra “tragedia”. No obstante, hay días, en que sucede todo lo contrario, ¡son excelentes!. Nos despertamos con energía, encontramos belleza en la comida, en el clima, incluso en el tráfico cuando al encender la radio, escuchamos nuestra canción favorita.

Actor with maks in a funny theater concept

La realidad de todo esto es que no hay días “malos” o “buenos”, sino días en los que elegimos ver ya sea con optimismo o con pesimismo, los acontecimientos que nos suceden, ya que, no tienen ningún significado en sí mismos, sino el que les damos.

Viktor Frankl, un reconocido psiquiatra que vivió durante la segunda guerra mundial y sufrió en carne propia la tragedia del holocausto, ya que estuvo recluido en uno de los considerados como peores centros de concentración, Auschwitz, hizo un descubrimiento impresionante y que comparte en su obra El hombre en búsqueda de sentido. Observó a todas las personas recluidas y se percató de que los que vivían más, no eran aquellos que tenían mas fuerza, ni los más grandes, ni los más jóvenes, más bien, eran aquellos que le daban un sentido a su existencia, los que le daban una dirección o un motivo a su esfuerzo diario. Él tenía todos los pretextos para odiar la vida, lo habían recluido, le habían quitado la identidad, dinero, títulos académicos. Le habían arrebatado a su familia, incluso su dignidad. Ante la tragedia que estaban experimentando, su respuesta fue: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.”

“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.”

¿Qué elegimos cada mañana? ¿Elegimos vivir un drama, una comedia o una tragedia? ¿Para qué vivimos? ¿Qué elige usted que lee estas líneas?

Beautiful young woman raises her arms to the sun whilst walking her dog

Tenemos la preciosa libertad y responsabilidad de elegir cómo vivir cada día. Menciono responsabilidad porque es muy fácil ceder nuestra decisión a cualquier evento o persona externa. En varias ocasiones me he encontrado con personas que culpan, ya sea a sus padres, a su trabajo, a la pareja, a la falta de dinero. Aquí podríamos incluir miles de razones para ser infelices. Pretextos tenemos muchísimos, ¡y son validos!, pero también tenemos la libertad de elegir utilizar cualquier evento negativo para nuestro crecimiento. Podemos encontrar belleza y alegría en muchas cosas que nos pasan y darle sentido a nuestra vida y existencia a cada instante.

¿Cómo elegir vivir una vida feliz? Tan solo con despertar con gratitud hacia lo mucho o poco que tenemos: el amor de nuestra familia, de nuestra pareja y amigos; la delicia de tener alimento para comer, sin importar la cantidad o si son manjares, pero tener algo para llevarnos a la boca, gozar de buena salud, tener un trabajo que provea lo necesario para vivir. Tan solo amanecer con vida y poder elegir estar feliz, esa es una razón que le puede dar sentido a nuestro vivir.

Viktor Frankl también aconseja: “Al declarar que el hombre es una criatura responsable y que debe aprehender el sentido potencial de su vida, quiero subrayar que el verdadero sentido de la vida debe encontrarse en el mundo y no dentro del ser humano o de su propia psique, como si se tratara de un sistema cerrado.

¿Qué tipo de “obra” vivirá usted en el día? ¿Será una tragedia o será una comedia? La respuesta a esta pregunta es totalmente elección de usted.

Colaboración

Anneth Medina Rocha

Psicóloga Clínica

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