El desarrollo científico y tecnológico ha sido tan acelerado, sobre todo en las últimas décadas, que para la mayoría de nosotros han dejado de causarnos asombro. Nos hemos acostumbrado tanto a lo novedoso que la palabra obsoleto, si bien es algo real, ha dejado de tener el impacto de otras épocas.

Sólo por mencionar pocos ejemplos, hemos pasado en pocos años del telefax al teléfono inteligente; del televisor de bulbos a la pantalla inteligente. Por otra parte, también algunos hemos visto cómo la huella dactilar ha dejado paso al reconocimiento mediante el ADN, o la identificación mediante escáner a la identificación mediante la retina, en fin, los casos son innumerables.

Evolución+del+telefono

Sin embargo, ya en pleno siglo XXI, los avances en otras áreas de la experiencia humana, no han tenido el avance que hemos mencionado líneas arriba. En algunos casos, incluso, más que avanzar, algunos observadores creen que hemos retrocedido.

Y precisamente, deseo llamar la atención de los lectores u oyentes a una de esas experiencias que, a la manera de un lastre, continuamos llevando, me refiero a la violencia de género, pero más específicamente a la violencia contra la mujer, sin importar la edad.

Todavía, de vez en cuando llegamos a escuchar de casos en los cuales, el nacimiento de un humano tiene consecuencias tan distintas y divergentes como que, si es niño, se le da la bienvenida y el hogar y la comunidad se llenan de alegría, por el contrario, si el nuevo ser es una niña, mínimo nace marcada de forma negativa y en algunos casos su destino es la muerte inmediata. O en otras sociedades, justificando la acción en situaciones de cultura o tradición, se lleva a cabo la mutilación genital femenina, en los años tempranos de la mujer.

Esta situación de violencia ha llegado a tener características y consecuencias tan alarmantes que la misma Organización de las Naciones Unidas, eso incluye a los países miembros, han determinado dedicar un día al año para hacer énfasis en que se elimine la violencia contra la mujer.

Cada veinticinco de noviembre, se celebra el DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER, incluyendo la violencia contra las niñas. Y para recordarlo de una forma gráfica, se ha recurrido al color.

Pinta el mundo de naranja. Pongamos fin a la violencia contra la mujer.

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El año 2014, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, envió un mensaje en el que enfatizaba que “la violencia sexual y basada en el género es la forma más extrema de la desigualdad global y sistémica que sufren las mujeres y las niñas. No conoce fronteras geográficas, culturales ni socioeconómicas. En todo el mundo, una de cada tres mujeres será objeto de violencia física o sexual en algún momento de su vida, en formas que van desde la violación y la violencia doméstica hasta la intimidación y el acoso en el trabajo y en internet”.

Asimismo, enfatizó el hecho de que siendo una situación negativa generalizada, debiera tenderse de la misma forma, también agregó: “Todos somos responsables de prevenir y poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, comenzando por eliminar la cultura de discriminación que permite que esa violencia continúe”.

La celebración del día 25 de noviembre forma parte de una campaña más amplia para erradicar dicha violencia, misma que se presenta básicamente bajo las siguientes situaciones:

  1. Violencia por parte de una pareja íntima.

    Esto incluye mujeres golpeadas, obligadas a tener relaciones sexuales y abusadas de alguna otra manera, por parte de su pareja íntima.

  2. La violencia y el VIH/SIDA.

    Tiene que ver con la dificultad de las mujeres para evitar prácticas sexuales sin riesgo y de rechazar el sexo no deseado, sobre todo entre las jóvenes.

  3. Mutilación de los órganos genitales femeninos.

    Los informes indican que más de 130 millones de niñas y mujeres vivas han sido sometidas a algún tipo de operación de mutilación tradicional, principalmente en África y algunos países de Oriente Próximo.

  4. Asesinato por causa de la dote.

    Caso en el cual, el esposo o los parientes políticos, asesinan a la mujer porque su familia no pudo pagar la dote.

  5. Homicidio por honor.

    Se asesina a quienes se sospecha que han tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio. Dado que esto es una ofensa al honor de la familia.

  6. Violencia sexual durante conflictos.

    Incluso es una estrategia por parte de grupos armados para humillar a los oponentes, aterrorizar a las personas y destruir sociedades.

  7. Tráfico de personas.

    Personas traficadas anualmente para prostitución, mano de obra forzada, esclavitud o servidumbre. Son entre 500 mil y 2 millones de personas, de las cuales el 80 por ciento son mujeres y niñas.

  8. Violencia durante el embarazo.

    Antes y durante el tiempo de gestación, ocasionando graves problemas de salud, tanto para la mujer como para el bebé.

  9. Discriminación y violencia.

    Mujeres que se enfrentan a múltiples formas de discriminación y riesgos de violencia cada vez mayores.

Esto no incluye la violencia contra las mujeres detenidas por la policía, incluyendo la sexual, vigilancia inadecuada, registros de desnudos realizados por hombres, incluyendo actos sexuales forzados. Además de otras situaciones dependiendo de los lugares o las comunidades donde viven mujeres.

De ahí que este año la invitación sea: “PINTA TU MUNDO DE NARANJA”, es decir, participar para eliminar la violencia contra la mujer, aquí algunas recomendaciones:

  1. PROMOVIENDO EL RESPETO A TODOS LOS SERES HUMANOS.
  2. PARTICIPANDO EN EVENTOS O ACTOS QUE PROMUEVAN LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO.
  3. RECORDAR EL 25 DE NOVIEMBRE COMO EL DÍA NARANJA.
  4. PARTICIPAR EN UNA CAMPAÑA ENVIANDO MENSAJES DE TEXTO PARA CONCIENTIZAR ACERCA DE ESTE PROBLEMA MUNDIAL.
  5. COLABORAR CON FUNCIONARIOS GUBERNAMENTALES PARA RESPETAR O ESTABLECER LA LEGISLACIÓN QUE AYUDE A ELIMINAR LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

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A manera de finalización de este escrito, podríamos agregar que, si alguna mujer es o ha sido víctima de alguna forma de maltrato, ya sea físico o sicológico, es necesario, por el bien de todos, que recuerde que nuestro país ha avanzado en legislar contra este mal de la sociedad. No es fácil, pero forma parte de la intención mundial de poner fin a esta práctica nociva.

O en palabras de Ban Ki-moon:

“Rompe el silencio. Cuando seas testigo de la violencia contra las mujeres o las niñas, no te quedes de brazos cruzados, actúa”.

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