Por Lucio Gutiérrez

¿Cuándo fue la primera vez que dormiste fuera de casa? Seguro eras a penas una pequeña criatura en una piyamada o la primera vez que dormías en casa de tus primos.

La primera vez siempre puede ser dura, pero seguro lo superaste y ya has dormido muchas veces fuera de casa. Haberlo superado no significa que sea sencillo; es probable que cada vez que sales de casa te enfrentes a la dificultad de no poder dormir rápidamente.

¿Quieres saber por qué te sucede eso cada vez? Los científicos lo estudiaron y finalmente lo entendieron; mira de qué se trata.

Efecto de la primera noche: ¿un mecanismo de defensa?

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El estudio fue publicado en la revista científica Current Biology por los autores Masako Tamaki, Ji Won Bang, Takeo Watanabe y Yuka Sasaki.

Los autores entienden el «ffecto de la primera noche» (first-night effect, FNE) como «trastorno del sueño causado por un ambiente poco familar».

Para entender por qué le sucede esto a los humanos, los investigadores realizaron una serie de experimentos con diferentes grupos de voluntarios y llegaron a la conclusión de que se trata de algo muy similar a un mecanismo de defensa, típicamente observado en el reino animal pero rara vez relacionado a los humanos.

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Mientras duermen, los animales bajamos la guardia: nuestro cerebro necesita descansar, necesitamos dormir, y durante esas horas al día estamos más vulnerables.

Es ampliamente sabido que algunos animales, aunque no pueden evitar dormir, han desarrollado un mecanismo de defensa y pueden dormir con un ojo abierto para no bajar completamente la guardia. Este proceso se conoce en inglés como unihemispheric slow-wave sleep (USWS), en el que cada hemisferio del cerebro duerme por separado.

Los humanos no podemos hacer eso, y quizás tenga que ver con el hecho de que no lo necesitamos porque podemos dominar casi completamente el ambiente en el que vivimos.

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Pero cuando estamos en un ambiente desconocido o no controlado por nosotros la cosa cambia.

Según los científicos de eso se trata el efecto de la primera noche: el estado de vigilia en el que entra nuestro cerebro porque no estamos en un ambiente controlado.

No es exactamente el mismo proceso, pero sí uno muy similar al de los animales que mencionamos anteriormente. Los científicos monitorearon la actividad cerebral de los voluntarios durante una noche de sueño en un ambiente desconocido y observaron que cada hemisferio mostraba diferentes niveles de actividad en cada hemisferio de forma alternada.

Luego repetían el experimento y comprobaron que, a medida que cada sujeto se acostumbraba al ambiente, la actividad de cada hemisferio tendía a igualarse.

Aunque no nos demos cuenta, cuando pasamos la noche en un lugar desconocido nuestro cerebro no duerme completamente.

Interesante explicación, ¿no es cierto? ¿Qué te parece a ti? Si te sucede muy a menudo, ahora tienes la explicación.

Fuente: Batanga

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